domingo, 9 de junio de 2013






Abû Huraira Al-Dawsî dijo: ‘Una vez el Mensajero de Dios (Sall Allahu ‘alaihi wa Aalihi wa sallim) salió durante el día. No me habló ni le hablé hasta que llegamos al mercado de los Banu Qaynuqâ’ y se sentó en el patio de la casa de Fâtima (su hija). Luego dijo: «¿Está allí el chiquillo? ¿Está allí el chiquillo?» (preguntaba por su nieto Hasan, hijo de Fâtima y ‘Alî). Fâtima retuvo al niño un poco. Creo que lo estaba vistiendo o bañando. Después de un tiempo el niño salió corriendo y el Profeta (Sall Allahu ‘alaihi wa Aalihi wa sallim) lo abrazó y besó; y dijo: «¡Oh Allah! Quiérelo y quiere a quien lo quiera»’. (Bujari, XXIII, 1011).

En el mismo Sahih al-Bujari, "Usâma bin Zayd relató que el Profeta (Sall Allahu ‘alaihi wa Aalihi wa sallim) solía tomarlo a él y a Al-Hasan y decía: «¡Oh Allah! ¡Quiérelos pues yo los quiero!» "

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